Niño, Niña, Escombros
Un poema sobre gender reveal parties.

Inspirado en un par de videos que me encontré en Internet. No pongo el video del gender reveal porque qué oso, pero se hizo viral por ahí.
Un celular va grabando
a otro celular grabando
a una pareja de blanco
en un terreno allanado.
A sus espaldas, se alza
una excavadora, grulla
amarilla, con la boca
repleta de clínker rosa
que cae como en catarata,
desmoronándose al aire,
polvorones, les aplauden
al par que ahora voltea
y en un abrazo contempla
el color cual traducción
de una visita al doctor.
Qué excusa para una fiesta.
—
Científicos y pediatras
han llegado a un acuerdo:
la vista de los infantes
se desarrolla con tiempo.
Los neonatos ven borroso,
esferas en blanco y negro.
A la semana se tardan
en ver azul y violeta.
Los dos meses, mundo sepia,
apenas tomando forma.
Hasta los tres, amarillos
son del azul distinguidos.
Tonadas cálidas, cuatro
meses después de salir.
A los seis meses, contrastes
comienzan a percibir.
A los ocho, el arcoiris
empieza a cobrar sentido
Lo que no acaba cuadrando
es el cánon contenido.
—
A tu bebé le da igual
que lo anuncies o lo vistas
de azul o rosa. No entiende
la identidad que le digas.
Si lo vestirás de acuerdo
a lo que esté en el pañal,
mejor ponle algo café,
que es lo que siempre va a estar.