Herejías panteístas

Un poema sobre la perfecta imperfección del dios en cada ser humano.

Herejías panteístas
Símbolo del panteísmo, trazado imperfectamente por mí desde la tablet con un lápiz digital y usando el programa Krita.

Si Dios es todo y Dios son todos,
a veces Dios maneja de la verga.

A veces Dios maldice por las calles
sin sacar direccionales. Se le olvida
que no todos podemos leerle la mente.

Se le olvida que, aunque pite, no podemos avanzar
hasta que la luz esté en verde.

Que si quiere que me mueva
y para que yo me mueva él tiene que moverse,
se le olvida que no ando en alfombra mágica.

Dios a veces es ojete.

Creó al mundo en siete días, pero en siete segundos o menos,
tira la cola de un cigarro por la ventana del auto. Escupitajos.
Tira envolturas vacías de Chocorroles, Enkantones Botaneros, una lata de refresco.

Dios a veces crea belleza, manantiales, animales,
pero a veces crea chatarra, cerveza que sabe a meados, cucarachas voladoras.
A veces crea algodón y lana, pero a veces crea poliéster.

Si Dios es todo y Dios son todos, a veces Dios escribe las canciones más hermosas.
Pero también a veces plagia su propio trabajo.
Un día escribe “I Just Can't Get Enough”, al día siguiente escribe “Baby Shark”.

A veces es un genio y a veces se autosabotea
con falta de delicadeza ante los otros dioses.
O le da el Síndrome del Impostor y deja de crear un buen rato.

Hasta que pronto le cae el veinte
de que si Dios es todo y está en todos,
así como puede ser perfecto también puede ser imperfecto.

Que los parámetros de lo perfecto y lo imperfecto también son creaciones imperfectas y volubles, incumplibles y solubles.

Que un día puede ser que el que las hizo se dé cuenta
que si hay tanto Dios y tantos dioses como seres y sustancias,
como tantos universos y como tantas perspectivas,

acordar qué significa la perfección absoluta
tomará tantas vidas que podrían usarse mejor viviendo que discutiendo.

Entonces crea un poema tan pendejo como este.